Tanto la radiografía industrial como la tomografía computarizada industrial forman parte de los métodos de imagen utilizados en el ensayo de materiales. ¿En qué se diferencian y cuándo conviene emplear uno u otro?

Radiografía industrial

El ensayo no destructivo mediante rayos X permite visualizar estructuras internas de materiales como metales, plásticos, cerámicas y compuestos. Las imágenes radiográficas son bidimensionales y muestran la absorción de los rayos X por el material, revelando información sobre densidad, espesor y forma de los objetos. La radiografía se usa a menudo para identificar defectos como grietas, porosidades o inclusiones, y está muy extendida en el control de calidad de cordones de soldadura, piezas fundidas o componentes electrónicos.

Para la detección y análisis de defectos pueden emplearse sistemas basados en IA integrados en sistemas automatizados de radiografía. Algoritmos específicos se entrenan para reconocer y clasificar distintos tipos de defectos.

Grieta en un colector visible con TC industrial

Tomografía computarizada industrial

La TC industrial es un método avanzado que combina rayos X y algoritmos informáticos para crear imágenes tridimensionales de materiales. Los escáneres TC capturan numerosas imágenes de rayos X desde diferentes ángulos alrededor del material y, mediante software especializado, reconstruyen estas imágenes en una representación 3D detallada. La TC industrial permite analizar estructuras internas en alta resolución y crear modelos 3D para visualizar geometrías complejas, defectos y características internas de piezas o conjuntos. Con TC se recopilan muchos más datos sobre la pieza, lo que permite una evaluación de calidad más precisa. La radiografía alcanza rápidamente sus límites cuando se superponen geometrías, estructuras o defectos. La TC, en cambio, despliega aquí sus ventajas y es idónea para piezas relevantes para la seguridad. Por su alta precisión, la TC industrial se emplea con frecuencia en ensayos no destructivos (NDT) para verificar dimensiones, controlar montajes y uniones, o identificar defectos como grietas, porosidad, delaminaciones e inclusiones en piezas complejas o compuestos. Se aplica en sectores como aeroespacial, automoción, electrónica y tecnología médica.

Al igual que en la radiografía industrial, también en la TC industrial pueden emplearse sistemas de IA que automatizan la evaluación de resultados y aceleran considerablemente la inspección.

Análisis de puntos críticos de poros y rechupes - inspección no destructiva de fundición ligera con TC

Inspección de piezas de fabricación aditiva - mangueta de aluminio

Comparativa radiografía vs. TC de un vistazo

Radiografía industrial

Tomografía computarizada industrial

Bidimensional

Tridimensional

Medición en píxeles

Medición en vóxeles

Escaneo más rápido que la TC

Escaneo más lento que la radiografía

Ideal para piezas planas con geometrías sencillas

Ideal para piezas complejas y/o redondas

¿Cuándo conviene cada método?

La elección depende, por supuesto, de los requisitos específicos y los recursos disponibles. Aun así, puede decirse de forma general cuándo cada método es más adecuado.

Si hay piezas planas sin geometría compleja que deban inspeccionarse con rapidez, la radiografía industrial puede ser apropiada. Piezas complejas y detalladas o relevantes para la seguridad, que requieren mayor precisión, deben inspeccionarse con TC industrial: aporta información 3D valiosa. Se pueden realizar mediciones en profundidad, útil por ejemplo para distinguir si un defecto en zonas mecanizadas es relevante o no. Además, la TC permite medir contornos ocultos como espesores de pared o diámetros de canales. Ofrece también información sobre si zonas de la pieza están solapadas por otras geometrías de mayor densidad — p. ej. juntas en controles de montaje. La radiografía industrial, en todos estos ejemplos, solo puede indicar que existe un defecto; información más detallada es difícil de obtener.

El precio también es un criterio. La TC industrial es algo más cara que la radiografía. En una inspección en serie con TC se pueden ahorrar costes de forma significativa. Al elegir el método debe calcularse cuánto podría costar un defecto no detectado. En algunos casos — piezas especialmente grandes — puede ser recomendable contactar con un proveedor de TC. En Microvista hemos visto clientes que tuvieron que cortar sus piezas para poder radiografiarlas. Para nosotros fue posible introducirlas completas en el TC.

En resumen: la radiografía industrial es más adecuada para piezas planas y sencillas. La TC industrial es ideal para obtener una representación 3D detallada y mayor información sobre la calidad de la pieza. En ambos métodos, la IA permite inspeccionar grandes cantidades en mucho menos tiempo y con bajo coste.